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El reajuste de precios es todo un tema. Hay instituciones que no les gusta del todo, otras no tienen problema con él.  Pero he notado que hay empresas que lo ven terriblemente complicado al punto que ni siquiera piden el reajuste de precios.

El solicitarlo o no, es una decisión comercial, no legal. Si es el deseo del contratista es no hacerlo  yo siempre recomiendo valorar cuándo dinero estará perdiendo y en qué medida su utilidad será castigada.

Si decidió hacerlo entendamos los siguientes puntos:

  1. El contratista no debe demostrar que tiene derecho a un reajuste de precios. El derecho nace desde que presentó su oferta.
  2. Lo que tiene que demostrar es la cantidad de dinero que está pidiendo por reajuste.
  3. El reajuste NO es una modificación del precio, es simplemente traer el precio de la oferta a valor presente.

El contratista debe toda la documentación que pruebe el incremento en los costos directos e indirectos relacionados con el contrato. Por eso es importante que su cuadro de desglose de precios que presentó en la oferta esté lo más completo posible.

¿Qué puede utilizar para demostrar el incremento? Facturas, correos de proveedores comunicando el aumento, índices de precios (nacionales o extranjeros), estadísticas de fuentes confiables, pólizas aduanales, conocimientos de embarque, etc. Es muy amplio lo que la ley permite presentar para demostrar el incremento en los costos.

Luego debe hacer los cálculos usando la fórmula que traiga el cartel o bien, una fórmula que el contratista desarrolle y se la proponga a la institución. Deberá probar que cada componente es el correcto. ¡Atención! Si le dicen que es obligatorio aplicar la fórmula de reajuste que desarrolló la Contraloría General de la República, le aviso que es parcialmente cierto. Esta fórmula es de aplicación obligatoria sí y solo sí, está incorporada en el cartel.

Hay mitos que se deben de evitar:

  • Mito 1: Los precios en moneda extranjera no se reajustan. No es del todo cierto. Si los costos del contratista están en moneda extranjera y aumentan, sí es posible reajustarlos. Lo que no se reajusta son las pérdidas por diferencial cambiario.
  • Mito 2: Si el precio omitió algún componente lo compenso con el reajuste. Si usted como oferente hizo mal su oferta y dejó por fuera algo sin cotizar, lamento decirle que Contraloría y la Sala Constitucional han sido muy claras en indicar que el reajuste de precio no es para corregir errores de las ofertas. El error en la cotización es un error que la empresa oferente asume.
  • Mito 3: No puedo pedir reajuste hasta que el que se está tramitando esté resuelto. Falso.  Si la institución tarda más de lo debido, el contratista puede solicitar otro reajuste si hubo otro aumento de costos.
  • Mito 4: El reajuste es solo a la alza. La institución puede pedir un reajuste a la baja si logra demostrar que los costos de la ejecución de una contratación bajaron.

Finalmente, el derecho al reajuste caduca a los 5 años de terminada la contratación o bien muere si el contratista firma un finiquito con la institución.

El proceso de reajuste no tiene por qué ser traumático, tiene que ser ordenado y para ello es indispensable que el contratista tenga a la mano toda la documentación. Trazabilidad es la clave.

Les comparto esta infografía que resume el proceso.  Espero les sea de provecho.

¡Hasta la próxima entrega!

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