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A PARTIR DE DICIEMBRE DE 2022 ALGUNOS CAMBIOS

El 31 de mayo del año pasado, la Ley General de Contratación Pública (LGCP) fue publicada en el Diario Oficial La Gaceta (aquí la puede encontrar ). No obstante su fecha de publicación, entrará en vigor no sino hasta el 1 de diciembre de este año.

 

Dependiendo a quién le pregunte, esta nueva ley es una reforma de Estado, un antes y un después.  En lo que al suscrito concierne, es una reforma que tiene:

  1. Reformas cosméticas: rebautizo de la licitación pública como licitación mayor.
  2. Cambios que dan mayor seguridad: una de sus virtudes es que elimina regímenes especiales como el del Grupo ICE, JASEC, ESPH, INCOFER y el INS.
  3. Modificaciones necesarias: por fin habrá una sección dedicada al reajuste de precios. Hoy, cada institución tramita esas gestiones a su mejor leal saber y entender.

Hay de todo.  Hoy hablaremos de una en particular que consideramos un retroceso: hay una limitación importante en materia de subsanaciones.

El artículo 50 de la LGCP dice:

ARTÍCULO 50- Subsanación y aclaración de ofertasPodrán ser susceptibles de subsanación los defectos que contenga una oferta, siempre y cuando con ello no se otorgue una ventaja indebida.

Una vez emitidos los estudios de ofertas, la Administración consolidará los defectos advertidos en cada uno de ellos y dará una única prevención por un plazo razonable para que el oferente subsane o aclare su oferta, bajo pena de caducidad. En el mismo plazo concedido el oferente deberá subsanar o aclarar aquellos extremos no prevenidos por la Administración.

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¿Notó la última línea?  Ahí dice que usted tiene solo una oportunidad para subsanar la oferta porque su derecho caduca.  El inconveniente es que los participantes en una licitación tienen que ser clarividentes para subsanar aquellos aspectos de la oferta que no fueron prevenidos.

¿Cómo nos damos cuenta si la Administración no nos previno? Habría que preguntarles a los redactores del proyecto. Hoy, si no se nos previene que tenemos que subsanar algún aspecto de la oferta (de lo cual nos damos cuenta con la adjudicación), podemos aportarlo en la etapa de impugnación.

 

El problema está en que la ley dice que el derecho al subsane caduca una vez que se nos prevenga, pero, la lógica indica que no se puede subsanar lo que no se nos pide, salvo claro está, errores u omisiones que el oferente sabe que cometió. Dudamos que vía reglamento esto se pueda suavizar porque el artículo es tajante, y los reglamentos no pueden ir más allá de lo que establece la ley.

¿Qué hacer?

Las empresas deberán fortalecer sus equipos de ventas a gobierno estableciendo mejores canales de comunicación.  A partir del 1 de diciembre la necesidad mapear los requisitos y riesgos derivados del cartel será más importante que nunca porque un descuido subsanable que no nos prevengan, nos puede costar un contrato.

Dentro de poco anunciaremos breves charlas sobre diversos temas de esta nueva norma.

 

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Hasta la siguiente entrega.

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